Mind and Body Energy

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Thursday, April 29, 2010

COMO SERA LA MEDICINA DEL FUTURO

El arte de sanar tiene miles de años. La profesión médica, como ciencia, es apenas una recién nacida. La Medicina es más arte que ciencia, tiene más de actitudes que de aptitudes, más de compromiso que de técnicas asépticas. En el universo de la medicina tradicional, ya se está optando por hablar de salud global. Las últimas décadas han visto nacer infinidad de iniciativas que proponen la necesidad de un abordaje holístico de la persona, y ha crecido la tendencia a ser tratado por un único equipo médico que conozca no solo la historia clínica del paciente, sino también su historia personal, es decir saber que ocurre en su alma.
Así, se ha abierto camino a la contención psicológica como parte de un mismo proceso. De este modo, se calcula que la persona que requiera en un futuro atención médica, será tratada por un profesional que desarrolle una medicina con alto nivel de integración. Y todo este proceso se llevará a cabo teniendo en cuenta que la comprensión mente-cuerpo-energía forma parte de un todo inseparable, y que es allí donde hay que ahondar para buscar el origen de la dolencia y trabajar en la posterior cura del paciente. Es un hecho de que muchos profesionales de la medicina han accedido a ampliar su paradigma y mirar a Oriente en busca de terapias y técnicas holísticas que puedan complementar o incluso reemplazar al abordaje alopático.
El problema es que con el advenimiento del boom de las terapias alternativas se ha producido una ampliación importante en la oferta de profesionales de todo tipo, lo cual crea en el paciente una posibilidad de elección demasiado abierta y un tanto desordenada acerca de la validez de los nuevos sistemas terapéuticos y de cuáles se adaptan mejor a sus necesidades. La Bioenergética no es una medicina alternativa pues incluye a la medicina convencional, la utiliza y la complementa con otras técnicas que, más que antagónicas, son complementarias. Así como no sería hoy posible comprender la acupuntura y sus efectos sin echar mano de la neurociencia, no es posible hablar de conciencia sin referirnos al campo cuántico. A la luz de los conocimientos actuales, la realidad eléctrica, fisiológica e histológica de los puntos de acupuntura es hoy indiscutible. Como vías de menor resistencia eléctrica de posible conducción de corriente directa la existencia de los meridianos esta aún hoy sujeta a discusión aunque la prueba clínica de su vigencia después de milenios es, sin duda, más importante que la probable constatación biofísica.
La de hoy es una cultura de síntesis en la que la única mentira es la verdad absoluta o el dogma. Ayer los biólogos buscaban en la Física la raíz de la conciencia y de la vida pero hoy, para muchos físicos de vanguardia, como para los antiguos rishis, la conciencia es el campo unificado. Es decir, la conciencia se volvió un sustrato lícito de la investigación científica. En esos términos, ¿donde está la frontera entre lo oficial y lo alternativo? Hace mucho tiempo que esa frontera dejo de existir. Por eso no se trata ya de obtener el reconocimiento de otros estamentos sino de saber que nuestro marco de acción es el de una sola humanidad que requiere una medicina más humana, es decir, más integral. Soy muy optimista respecto del porvenir pues la nuestra será una cultura de salud fundamentada en la integración de todos los territorios terapéuticos, de tal manera que no habrá competencia entre la medicina occidental y la oriental, entre la natural y la tecnológica.
Lo oficial será en el mundo no sólo lo vigente en el plano académico o económico sino también -y sobre todo- lo culturalmente vigente ya que los sistemas médicos, con sus territorios terapéuticos, no son sino estrategias de supervivencia de las culturas. Se puede ser blando con un bisturí o duro con un medicamento homeopático. Eso depende de nuestra propia humanidad como terapeutas. Conozco muchos médicos “convencionales” que dieron ya el salto hacia una ciencia médica con conciencia; y a muchos médicos “alternativos” que siguen anclados a un paradigma que no ve en la vida más que un conglomerado molecular con sus correspondientes emisiones electromagnéticas.
Si asumimos fenómenos vitales que ocurren por fuera de los límites de nuestra física convencional, como las ondas no hertzianas, no podremos obviamente esperar que las registremos con instrumentos para medir ondas electromagnéticas convencionales. Nosotros los occidentales no nos preguntamos tanto si una cosa funciona o no sino como funciona. Y si no encontramos el cómo negamos el hecho. Es la tiranía de la lógica como único uso de razón la que nos ha llevado a posturas a veces irracionales. La enfermedad no es algo externo que le sucede al paciente sino que forma parte de su estilo de vida, de su actitud hacia el mundo, hacia sí mismo. Está relacionada con la imagen que tiene de sí. El terapeuta debe estar ahí para que el paciente se mire y se reconozca. Para que reconozca la otra mitad de sí mismo sumergiéndose en ese océano interior que esconde su verdadero potencial: el de un sanador interior.
No tenemos que esperar la bendición del método científico para disfrutar el milagro vivo de la vida cada segundo. La vida se demuestra a sí misma en el ojo el científico que intenta descubrirla detrás del microscopio.
Juana Frontera-Fogel MD
Fuente: Entrevista que realizó la Revista Discovery Salud al Dr. Carvajal.

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